
Afortunadamente Brad sólo se encontraba trabajando en ese momento, por lo cual Angelina no tuvo oportunidad de reclamarle nada o de hacerle preguntas como "y esa quién es? por qué te mira tanto?" y tuvo que quedarse con las ganas. Angelina iba a compañada de uno de sus hijos.
El problema es que Angie llegó al lugar con una apariencia totally homeless: vestida con un pantalon más holgado que una bolsa de Walmart y con una blusa de lo más aburrida. Señora, esos no son modos de ir a ver al marido, luego por qué terminan abandonadas y destruidas. La próxima vez que quiera hacerle una visita a su marido, por lo menos pase por el taller hojalatería y pintura antes de salir de casa, que gracias a los milagros del amor de Dior muchas de sus colegas cambian mas que un autobot en cuestión de minutos.
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